CRÓNICA POLÍTICA: Morena, partido sepulturero…¿o no lo es?

Rosy RAMALES

Electoralmente, 2021 no será igual que 2018. Morena y aliados lo saben. Nunca una elección arroja los mismos resultados que la anterior, ni para el partido mayoritario ni para los minoritarios; incluso, ni para la ciudadanía.

De por sí un partido en el poder sufre el desgaste natural del ejercicio de gobierno, salvo que cumpla cabalmente con las expectativas generadas durante la campaña como para provocar la misma votación anterior o hasta llegue a superarla.

Sin embargo, aún así, siempre existe un electorado volátil capaz de variar sustancialmente los resultados electorales cuando concurre masivamente a las urnas o cuando se abstiene.

Y Morena ya sufre el desgaste propio de un ejercicio de poder errático, encaramado en el gatopardismo, adicto a la manipulación de los sectores más desprotegidos.

Un desgaste acentuado durante la pandemia de COVID-19 debido a la forma en cómo el Gobierno Federal, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha tratado el tema. Parte de la ciudadanía percibe políticas públicas en materia de salud, equivocadas, inadecuadas, tardías, cortas; incluso, inexistentes.

Así, no obstante el empeño gubernamental de demostrar lo contrario.

Como sea, diversas encuestas arrojan una caída vertiginosa de Morena en la preferencia electoral: De más del 50% a tan solo un 18%. El bajón del partido gobernante no puede ser más que la consecuencia del desgaste acumulado en apenas un año y cuatro meses de ejercicio de poder de la llamada “Cuarta Transformación”.

Salvo ocurra un milagro, Morena seguirá cayendo en el ánimo del electorado. Porque es evidente el enojo de ciudadanos y ciudadanas de todos los sectores respecto de la actuación del Ejecutivo y Legislativo Federal; el mismo presidente López Obrador se ha encargado de alimentar la división y el encono al hacer distinciones sociales y económicas.

El enojo hacia la Cuarta “T” ha ido en aumento por actitudes, acciones y omisiones: El uso de calificativos como “fifí” o “neoliberal”; reformas legislativas para tratar a los contribuyentes como parte de la delincuencia organizada mientras hijos de capos gozan de garantías; la realización de consultas extralegales para legitimar decisiones, la falta de reformas electorales de fondo, etc.

La Cuarta “T” se ha ensañada con el sector productivo del país cuando de ahí salen parte de los recursos para el gasto público, incluyendo la onerosa manutención de la burocracia dorada (integrantes principales de todos los poderes, instituciones, y organismos autónomos). 

Estrangular al sector productivo implica asfixiar a los sectores vulnerables porque éstos difícilmente sobreviven matando al primero. Y los programas sociales no son la solución a la pobreza, menos ante una crisis económica brutalmente robustecida por los efectos de la pandemia.

¿Quién querrá votar por Morena y aliados cuando sus negocios se vayan a la quiebra por falta de incentivos fiscales y económicos? ¿Cuándo los trabadores pierdan su empleo? ¿Cuándo se acaben los recursos públicos para sostener los programas sociales? ¿Cuándo las personas más pobres ni siquiera tengan para sembrar su parcela?

¿Quién querrá votar cuando tenga hambre?

¿Quién querrá votar por Morena cuando vean morir a sus seres queridos mayores de 70 años enfermos de COVID-19? Porque en la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”, la edad es uno de los criterios para salvar más vidas, dando prioridad a los jóvenes sobre los ancianos.

Porque faltan respiradores, infraestructura hospitalaria y equipo médico. Pero eso sí, los proyectos gubernamentales como el Tren Maya están garantizados.

Claro, el gobierno culpará al coronavirus y enfermedades crónico-degenerativas del fallecimiento masivo durante la pandemia; jamás aceptará la responsabilidad que le corresponde.

¿Quién querrá votar por un partido sepulturero? ¿O Morena no es sepulturero? Sepulturero de ancianos muertos por COVID-19, sepulturero de negocios, sepulturero de esperanzas de desarrollo.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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