CRÓNICA POLÍTICA: ¿Qué tal Mario? Puntea Porfirio…pero

Rosy RAMALES

Y cuando en el ánimo político se creía que Mario Delgado Carrillo saldría con el mejor reconocimiento en la encuesta ex profeso para la presidencia nacional de Morena, resulta que Porfirio Muñoz Ledo se ubicó como puntero y por mucho.

Porfirio registró el 41.7% y Mario 27.1%; una diferencia de 14.6% a favor de Muñoz Ledo en la encuesta de reconocimiento aplicada por Parametría, Mendoza Blanco & Asociados y Demotecnia 2.0, del 22 al 28 de septiembre.

Y cuyo objetivo era estimar el porcentaje de militantes y simpatizantes que conocen a cada aspirante a la presidencia y a la secretaría general de Morena, con el propósito de reducir el número de opciones por cargo a elegir, considerando la paridad de género.

Imagínense, 100 en total; 47 a la presidencia y 53 a la secretaría, como si en Morena fuesen a repartir herencia… pero repartirán candidaturas para las elecciones concurrentes de 2021, además se definirán los bandos a sucesión 2024.

En fin, la encuesta de reconocimiento arrojó datos sorpresa: El primer lugar de Porfirio seguido de Mario, a quien quizá le dio chorrillo al saberse en segundo sitio.

Un caso atípico el de Delgado Carrillo cuando se cuenta con todos los recursos de la Cámara de Diputados Federal, el foro que implica presidir la Junta de Coordinación Política y el control sobre la mayoría de sus compañeros de bancada como líder de la misma.

¿Será que a Mario le pesa cierta imagen de candidato oficial? ¿Será que militantes y simpatizantes reconocen mejor a Porfirio por su postura crítica, incluso respecto de Morena, decisiones legislativas y presidenciales; además de su larga trayectoria política?

Evidentemente ambos, cuyos “intervalos de confianza fueron claramente distinguibles”, pasan a la segunda encuesta junto con las tres únicas mujeres que en automático se colaron por beneficio de la paridad de género. Y para guardar ésta, los siete varones empatados en tercer lugar en la encuesta de reconocimiento hasta ahí llegaron.

Bueno, algunos advierten en impugnar los resultados acusando fraude. ¡Por favor, ya maduren! No se apenan ni porque en su casa los conocen. Nada más hacen perder el tiempo a las autoridades electorales en plena marcha del Proceso Electoral 2020-2021.

Además, exhiben un nido de intereses al interior de Morena, presuntos actos de corrupción de aspirantes, canibalismo por el poder. Imagínense, así ¿con qué cara seguirán hablando de la corrupción de pasado? Decepcionan.

La mujeres competidoras a la presidencia nacional de Morena son: Hilda Mirna Díaz Caballero, Adriana Menéndez y Yeidckol Polevnsky. El orden de aparición quizá sea el del apellido, pues apenas se medirán en la encuesta pública abierta a aplicarse del 2 al 8 de octubre.

Por cierto, siempre hay que considerar la posibilidad de los acuerdos tendentes a evitar o reducir la pulverización de la preferencia. Aunque en el método de encuesta sería incierto.

La elección a la secretaría general de Morena nacional también se pone candente y más compleja, porque para el cargo la reducción de competidores se redujo a numeroso grupo de aspirantes, pues la encuesta de reconocimiento “no identificó a ninguna persona con un valor atípico en su nivel de conocimiento, es decir, los intervalos de confianza de todas las candidaturas se sobrepusieron con el de otras”.

Cuatro hombres empataron en el primer lugar; y en el caso de las mujeres, una sola obtuvo un nivel de conocimiento superior sin traslape de su intervalo de confianza y, en segundo sitio, se dio un empate técnico entre ocho candidatas.

Entonces el grupo de expertos (encuestadoras más académicos) recomendaron que para no romper el principio de paridad de género, en la siguiente encuesta compitan las 13 personas: Los cuatro hombres y las nueve mujeres, que son:

Karla Díaz, Silvia García Arceo, Carmen Gómez Ortega, Paola Gutiérrez, Martha Hernández Hernández, Blanca Jiménez, Claudia Macías Leal, Carmen Valdés Salinas, y Citlally Hernández; punteando ésta.

Francisco Aurioles, Carlos Montes de Oca, Oscar Manuel Montes de Oca Rodríguez y Emilio Ulloa.

NO ES LO MISMO CONOCIMIENTO, QUE PREFERENCIA

Ojo, no confundan reconocimiento con preferencia.

El reconocimiento se entiende como el grado de conocimiento que los encuestados tienen sobre las personas en competencia; o sea qué tanto son conocidos.

Y la preferencia representa la opción, la tendencia a favor.

Entonces, en la segunda pública abierta se mediría preferencia hasta donde se tiene entendido. Por tanto, los resultados pueden variar respecto de los arrojados por la encuesta de reconocimiento.

Por ejemplo: En alguien pudo decir conocer a Porfirio, pero preferirán a Mario; o a la inversa; o ninguno de los dos, sino Yeidckol.

En fin, salvo que otra cosa suceda, para el 10 del mes en curso se sabrá quién ganó la encuesta a la presidencia nacional de Morena.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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