CRÓNICA POLÍTICA: Votar, no votar ¿o cómo votar en 2021?

Rosy RAMALES

Pronto iniciará el proceso electoral concurrente 2020-2021. Y al Congreso de la Unión se le esfumó el plazo para elaborar una reforma electoral integral; sin embargo, algunos legisladores aun andan en la intentona de modificar reglas de la competencia.

Y en algunas entidades federativas realizaron reformas de última hora, prácticamente sobre las rodillas. Incluso, algunos Congresos Locales han legislado en el límite del plazo, o sobre-pasándolo, lo cual podría generar demandas de acciones de inconstitucionalidad.

¡Podría! Así, en esos términos. Porque puede ocurrir que ningún sujeto legitimado impugne y entonces quede firme cualquier reforma inconstitucional o extra legal.

Los partidos políticos, aspirantes a cargos de elección popular y líderes de poderes fácticos andan más preocupados y ocupados en los próximos comicios (los más grandes de la historia del país), que en cómo combatir y frenar los contagios de Covid-19.

 La falta de estrategias eficaces, de respiradores y de personal médico especializado, así como de equipo de protección para éste, ha disparado la estadística en México; ayer, en las últimas 24 horas, se registraron 3 mil 891 nuevos contagios y 470 muertos.

Caso contrario ya se hubiese aplanado la curva de contagios Covid-19. Hasta pareciera que México pretender quedarse con la medalla al mérito “Mayor número de muertos por la pandemia”. O algo así.

Y aún cuando todavía existen personas incrédulas, el miedo empieza a hacer estragos en las personas que sí creen en la presencia de mortal coronavirus, máxime cuando han visto o han sabido de casos de amigos, vecinos, conocidos o familiares muertos por Covid-19.

En fin, que llegado el día de la elección quien sabe cuál sea el ánimo en electorado. ¿Tendrá ánimo de ir a votar tras escenarios como los siguientes?:

La muerte de algún familiar porque no había respiradores, médicos u hospitales.

El fallecimiento del ser querido que era médico, enfermera, camillero, por falta de equipo de protección para atender pacientes Covid-19.

El deceso de personas allegadas cuando pudo prevenirse el contagio si la persona enferma se hubiese hecho a tiempo la prueba Covid para el confinamiento preventivo, pero no había reactivos o las instituciones de salud lo desestimaron.

El cierre de la fuente de empleo sin posibilidad alguna para la reapertura porque la empresa, el comercio, quebró durante el confinamiento pues no pudo soportar el pago de sueldos, impuestos y servicios.

La pérdida del empleo, sin perspectivas para encontrar otro, porque las pocas empresas y comercios que sobrevivan emplearán solamente al personal indispensable.

Pasar de pobreza a pobreza extrema. Porque pululan las personas que ni siquiera son sujetos de algún programa social, y antes de la pandemia sufrían hambre, peor después.

La impotencia ante gobiernos indolentes cuya aspiración se reduce a obtener dinero de dónde sea y cómo sea.

La pérdida del patrimonio y de la esperanza para poder recuperarlo.

El coraje de ver a la “burocracia dorada” vivir sin ningún problema, conservando e incluso incrementando su patrimonio, porque quincena tras quincena le depositan sueldos de entre 50, 100 y 200 mil pesos.

Legisladores cuyo jugoso ingreso le permitió guardar la cuarentena, preocupados solamente por los asuntos prioritarios en materia político-electoral; todo lo demás fueron poses mediáticas.

Partidos políticos que disfrutan de un financiamiento público asegurado por mandato constitucional, con líderes ricos y militantes domados.

Candidatos y candidatas luciendo dispendio de recursos económicos mientras la gente padece hambre, y menos tiene para comprarse ropa y calzado.

Vaya, ¿cuál será el ánimo de electores y electoras que perdieron algo o todo durante la pandemia? Y no precisamente a causa del virus, sino a causa de negligencia y políticas equivocadas del gobierno federal, estatal y municipal.

¿Tendrán ánimo de votar? ¿O se abstendrán?

¿Votarán razonadamente o con el hígado?

¿Votarán por hambre? O sea, ¿por quien les garantice una despensa o dinero a cambio de su voto?

¿Votarán movidos por el miedo?

¿Votarán enojados?

¿Cómo votarán?

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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