Salomón PEREGRINO.
“Maldecirán los pueblos, y despreciarán las naciones, a quien declare inocente al culpable”.
El 21 de Julio de este 2015, es una fecha que será recordada con popular alegría por largo tiempo. Siempre y cuando, tanto el Gobierno Federal como el Estatal cumplan al pie de la letra con todo lo que han ofrecido y comprometido.
El anuncio de decreto donde se dio a conocer la conformación del nuevo Instituto de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), un organismo descentralizado y autónomo, presentó variadas y diversas lecturas, especialmente, de carácter político. Posiblemente la de mayor relevancia, fue la presencia por sí sola del Coordinador de Comunicación Social y vocero del Gobierno de la República, Eduardo Sánchez Hernández; quien, junto a Emilio Chuayffet Chemor y Rosario Robles Berlanga, Secretarios de Educación Pública y de Desarrollo Social en el Gobierno Federal, respectivamente, acompañaron a Gabino Cué en ese histórico momento.
Recordemos parte de lo pronunciado esa fresca mañana del martes pasado por Eduardo Sánchez:
“Oaxaca es uno de los estados con mayor rezago educativo del país, y en el que se han presentado importantes resistencias para la implementación plena de la Reforma Educativa que mandata nuestra Constitución.
Desde hace varias décadas, el estado presenta una debilidad estructural en materia educativa que ha afectado la preparación de generaciones enteras de niñas y niños oaxaqueños que no han recibido la educación de calidad que merecen.
El Gobierno de la República reconoce, respalda y acompaña, esta decisión del gobernador Gabino Cué con la que inicia una etapa crucial para el fortalecimiento de la educación pública en Oaxaca.
… A partir de hoy, el sistema educativo oaxaqueño inicia una nueva era. Una, en que la educación de niñas, niños y jóvenes estará por encima de cualquier otro interés.
… Las instituciones del Gobierno de la República, con la Secretaría de Educación Pública a la cabeza, prestarán todo el apoyo que se requiera, para que esta transformación cumpla con los objetivos y metas trazados por el bien de la niñez oaxaqueña y de los buenos maestros que guían su aprendizaje.”
En breves palabras, la lectura del mensaje presidencial fue muy claro: Respaldo absoluto a la transformación educativa en Oaxaca… y en Chiapas, Guerrero y Michoacán. La transmisión por televisión del evento en red nacional, no fue casual ni circunstancial. La educación pública, tal como se observa, es prioridad nacional en la administración de Enrique Peña Nieto.
Por todo ello, la Reforma Educativa en Oaxaca, exige del órgano rector de la educación pública en el estado una auténtica transformación de fondo y absoluta transparencia presupuestal; ese es el clamor ciudadano y el gran reto institucional de las autoridades competentes, federal y estatal.
A exactamente una semana, se ha hecho del conocimiento general sobre el desaseo y alto nivel de corrupción en el manejo discrecional de los recursos públicos y de las cuotas sindicales por parte de la cúpula magisterial; igualmente, se nos ha informado a detalle sobre las cuantiosas cantidades que cada uno de estos dirigentes formales, hasta ahora, percibe solamente por “hacer política”; anteriormente, también nos habíamos enterado sobre la herencia y venta de plazas que se registraban con total naturalidad; siempre supimos sobre sus esquemas fascistas de evaluación y promoción a cargos directivos; todas y todos, teníamos idea clara de lo que sucedía dentro y fuera del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca desde tiempo lejano.
Y a pesar de todo lo anterior, las notas que se siguen generando al respecto no dejan de asombrarnos… ni de indignarnos. ¿Por que sumarnos decididamente al reclamo enérgico, social y gubernamental, contra la dirigencia de la Sección XXII y, en cambio, tolerar el complaciente silencio en favor de actuales servidores públicos y representantes populares que también están incrustados en la abultada nómina de la educación pública sin desempeñar función alguna?
Quien percibe emolumentos públicos sin que estos sean producto de una prestación laboral, no merece ser llamado servidor público; mucho menos, se debería de permitir su continuidad cómo tal. Ni que decir de todas esas diputadas y diputados locales que han sido señalados y exhibidos por todos los medios informativos, nacionales y estatales, ya que ha sido de esta manera, como nos hemos enterado que 9 de esos 42 legisladores están ahí cobrando. Unas y otros, en algunos casos incrustados hasta con parentela directa, nos han permitido observar una deplorable actitud personal.
Con razón se resistían a aprobar e implementar la Reforma Educativa que actualmente establece nuestra Constitución General. Aplicar de inmediato los criterios de igualdad enunciados, sin excepción alguna, debe ser parte de este nuevo comienzo.
Hablar hoy de un nuevo IEEPO no debe ser con ánimo impropio de revanchismo o falso triunfalismo político. Esta nueva etapa que se espera en la educación pública de nuestro estado, no admite vencedores ni vencidos; aquí, hemos ganado todos. Con este primer paso, trascedental, esperemos que de inmediato se proyecte que ha ganado Oaxaca. Este acontecer necesario, no se debe dimensionar mediaticamente como la gran victoria del gobierno federal sobre la CNTE; o como el gran acierto unipersonal de Gabino Cué. Desterrar de raíz la anacrónica estructura del anterior Instituto de Educación, era una exigencia social de muchos años atrás. Más de 20 años de anarquía magisterial, condensa la extenuante crónica de una sociedad postrada. Hoy, se editan las últimas líneas de su capítulo final.
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