Salomón PEREGRINO
Próximo a la presentación por escrito del quinto informe de gobierno, Gabino Cué empezará a vivir lo que todo gobernante padece en esa etapa final de periodo: una soledad abrumadora que se irá incrementando conforme se acerque ese último día de mandato constitucional en Oaxaca.
Cinco años que, a la distancia, pueden apreciarse desde diversas ópticas. Desde aquella optimista que observe un vaso medio vacío de resultados, hasta aquella que aprecie un vaso lleno… de corruptelas y magros resultados administrativos.
En los días venideros, Gabino será un hombre muy asediado por aquellos que quieran su respaldo político para alcanzar alguna de las candidaturas en juego del año entrante. Desde la nominación a la gubernatura, hasta las de presidentes municipales y diputados locales. Y una vez que se definan éstas, lo debe tener muy claro, todas y todos ellos iniciaran un lejano distanciamiento político a él. Porque en la política, lo que no suma, resta. La paternidad que hoy tanto reclaman quienes conforman ese círculo compacto, mañana será ignorada y desconocida ante cualquiera.
Dicho con la mayor objetividad posible, Cué Monteagudo tiene muy poco que destacar en el ocaso de su periodo gubernamental. Mucho menos, de este último año. Que el estado haya recuperado la rectoría del IEEPO, será un logro que Gabino se adjudique como propio. Aunque todo Oaxaca sepa que desde la capital del país se haya decidido tal medida necesaria e impostergable. Sin embargo, fuera de la gran relevancia de este hecho, ¿qué otro acto trascendente podría justificar que continúe firmando como gobernador del estado?
Nadie pone en duda que, gobernar Oaxaca no es tarea fácil. Pero a Gabino, y a su equipo de cercanos colaboradores, la mayoría de nuestra población los reprueba de forma abrumadora. Ni que decir de los organismos evaluadores, oficiales y no gubernamentales, quienes constantemente nos recuerdan que seguimos estancados en los más bajos niveles de crecimiento y desarrollo social. Las cifras alegres que aquí tanto nos anuncian, acaban por ser silenciadas con frialdad y crudeza frente a sus propias narices.
Gabino Cué, ha hecho de la mediocridad de su gobierno una constante queja social. Es, simplemente, una decepción generalizada. En todo régimen democrático, considerar la posibilidad de un cambio cierto basado en la alternancia de colores partidistas, comprueba que, por sí solo, jamás será fiel garantía de mejores condiciones para sus habitantes. Oaxaca, para colmo de todos, es ejemplo de ello.
Posiblemente, paralelo al desmantelamiento de la Sección XXII, el otro hecho que marca visiblemente este quinto año de ejercicio, fue el retractarse a la construcción del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca. Ese mismo que inicialmente estaba considerado en el Cerro del Fortín y que se tornó obsesión de beneficio personal para uno de los funcionarios más beneficiados del actual gabinete. Dar marcha atrás a este inverosímil proyecto, no fue producto exclusivo de la sensatez que debe privar en todo gobernante; fue, a todas luces, resultado de la razón que siempre le asistió a todos quienes alzaron su voz de manera enérgica en rechazo a tan torpe capricho. Ahora, solo nos resta esperar las sanciones correspondientes a quienes hayan autorizado y ejercido todo ese presupuesto millonario que representó tal monumento a la vergüenza.
Finalmente, los escándalos y señalamientos directos por corrupción, tráfico de influencias y demás que han caracterizado a esta administración; una vez más fueron el pan de cada día. Germán Tenorio acabo por irse, no solo de salud, sino del estado. Forrado en dinero y transitando sin preocupación alguna por donde se le antoje. Jorge Castillo, “El Coco”, sin empacho alguno continúa acumulando riquezas desde el más alto nivel de mando. Ningún recurso presupuestal, considerable, se aprueba sin su aval; y en todo recurso aprobado por él, aseguran, implica su respectivo y jugoso dividendo.
El principal poder fáctico de concertación que les ha distinguido, desde el inicio, es el dinero. Con este, someten voluntades y callan voces. El Congreso local, durante las dos últimas Legislaturas, es claro botón de muestra.
Durante los últimos años, anualmente hemos venido escuchando de los presupuestos históricos aprobados en el Congreso de la Unión para nuestra entidad. Y a pesar de tan espectaculares anuncios, hoy Oaxaca está más endeudada que nunca y siguen pensando en que se apruebe mayor deuda pública. El índice de pobreza a la alza y los recursos que debieran atemperar ese impacto negativo, a la baja. Los marcados contrastes de un pueblo empobrecido pero funcionarios multimillonarios.
Este día 15, Gabino enviará por escrito su quinto informe. No sé si de labores, como debiera de corresponder. Pero ahí, seguramente nos dirá algo de lo que aquí no conocemos ni decimos. E igualmente, téngalo usted por seguro, tampoco dirá nada de lo que aquí le cuestionamos y decimos.
Fuera de contexto: ¿Cuánto de cierto habrá que este fin de semana Germán Espinoza Santíbañez, Director general del COBAO, tendrá una comida multitudinaria, bajo pretexto de su cumpleaños, en lo que pretende se convierta un acto de apertura de campaña en favor de Alejandro Ismael Murat Hinojosa? ¿Quién realizará el pago del festejo? ¿Cuál es la fuente de financiamiento?
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