Y también desafiaron a la oposición
Andrea ANAYA
Como si Oaxaca no padeciera la cuarta ola de Covid-19, en la sede estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en un acto multitudinario, Alejandro Avilés Álvarez se registró como precandidato a la gubernatura del estado.
A la vieja usanza, tratando de evocar tiempos de triunfos pasados y de un gran músculo, los priístas de base y los ex aspirantes a la precandidatura, quienes en su momento se inconformaron con su postulación, Francisco Villarreal, Eviel Pérez Magaña, Héctor Pablo Ramírez Puga, y otros le alzaron la mano, aunque algunos todavía con rostros desencajados.
Y ahí estaba la plana mayor priísta, los viejos y nuevos, o bien los juniors, otro de los males que ha aquejado al PRI oaxaqueño.
Así, la llegada de Avilés Álvarez, con media hora de retraso, una característica común de los priístas, y de falta de organización, incluso de confrontación con medios de comunicación y entre ellos mismos, fue de lo más destacado, y factores que en su momento que llevaron a este partido a dejar de ser una opción.
Sin embargo, confiados e incluso envalentonados, pues contenderán solos en en este proceso electoral, Alejandro Avilés se atrevió a vaticinar sobre un posible triunfo electoral el 5 de junio.
Avilés aseguró que está listo, pues para ello se ha preparado durante su carrera política, y agregó que el PRI va en unidad.
Dijo que las y los oaxaqueños tienen de dos rutas: Seguir en el camino del desarrollo o por el retroceso con quienes han demostrado que no saben gobernar.
Además, ofreció, una campaña limpia, sin descalificaciones ni guerra sucia, porque no tiene tiempo de descalificar.
Así, aseguró estar listo para ser el próximo gobernador de Oaxaca.
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