Rosy RAMALES
Daniel Pérez Montes dio varias vueltas sobre la antigua carretera a Santa Cruz Xoxocotlán, en los límites de este municipio y el de Oaxaca de Juárez, buscando la mesa receptora correspondiente a su domicilio para emitir su opinión sobre la construcción o no del Centro Cultural y de Convenciones en el Cerro del Fortín. No la encontraba. No estaba ubicada donde generalmente ha votado en las elecciones.
“No encuentro la mesa receptora”, dijo Daniel a esta escribiente cuando coincidimos de mera casualidad sobre una avenida. Entonces le sugerimos checar por la agencia municipal de San Juan Chapultepec, y decidimos acompañarlo en su viacrucis ciudadano o de funcionario del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), donde funge como Jefe de la Unidad de Comunicación Social. ¿Qué tal si lo despiden por no ir a emitir su opinión? Así que emprendimos la búsqueda.
Subimos a su camioneta y nos dirigimos hacia la agencia de San Juan Chapultepec. Ya por inmediaciones del templo se detuvo frente a un puesto de antojito para preguntar a la vendedora si no sabía donde estaba una mesa receptora. La señora le dijo saber que a la vueltecita sobre la carretera como regresando al centro de la ciudad. Efectivamente, ahí estaba una mesa receptora, la 595, pero no era la de Daniel.
Serían alrededor de las 12:00 horas y en la urna electoral mostraban su soledad apenas diez papeletas dobladas con la opinión de los “opinantes”. Faltaban cinco horas para concluir la jornada de la Consulta, por lo tanto se necesitaba una afluencia de por lo menos dos electores por minuto para medio agotar 750 papeletas, en la hipótesis en que hubieran dispuesto ese rango utilizado en las votaciones. Cosa realmente imposible con tan incipiente participación, salvo que extendieran la invitación a los muertos del panteón localizado metros más adelante.
En esa mesa receptora indicaron a Daniel que tal vez la mesa buscada era la ubicada en el Centro de Salud, el cual se localiza a medio cerro tras empinada subida. “Dani, creo que la mesa receptora correspondiente a la sección electoral de tu domicilio no la instalaron”, le comentamos como pidiéndole resignación ante tal atentado contra la democracia.
Estaba lejísimos cuando tiene su domicilio cerca de Aurrera, que se ubica en los límites de la capital oaxaqueña y Xoxo. Daniel hizo cara de preocupación.
En la mesa receptora localizada el referido Centro de Salud bailaban 25 papeletas en la urna, mientras los funcionarios de la misma aguardaban pacientemente mirándose unos a otros ante la ausencia de “opinantes”; ausencia que reflejaba dos cosas: Los ciudadanos y ciudadanas de la capital oaxaqueña no se enteraron de la Consulta Ciudadana o de plano no les interesó participar por apatía o por desconfianza al cuestionado ejercicio y ante el descrédito de la autoridad electoral.
Daniel estaba a punto de claudicar a la búsqueda de la mesa receptora correspondiente a su domicilio, pero le sugerimos regresar y darle la vuelta a las manzanas, pero no por el lado de la carretera antigua, sino por la avenida principal rumbo a Xoxo. Y ahí estaba ubicada su mesa, en el portón de una casa localizada casi frente a las instalaciones de lo que era triplay.
Daniel casi brincó de alegría. Como no había fila, pasó de inmediato a la mesa receptora donde le entregaron una papeleta color salmón, se metió a la mampara donde emitió su opinión, se dirigió luego a depositar la papeleta doblada a la urna, y regresó a la mesa receptora donde una funcionaria de la misma le marcó el dedo con tinta indeleble, le entregaron su credencial para votar y tan tan.
Antes, la funcionaria de la mesa receptora anotó el nombre y la clave de elector de Daniel en una formato ex profeso porque no había Lista Nominal, pues el Instituto Nacional Electoral (INE) no proporcionó este documento oficial para la Consulta. La Lista Nominal trae la fotografía del elector, el formato no. Entonces, ¿cómo saber si el portador de la credencial era el titular de la misma?
Terminó el viacrucis de Daniel Pérez Montes y feliz y contento se fue al IEEPCO.
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