Sócrates A. Campos Lemus: ¿Necesitas Tapabocas?

Agencia QP. ¡Qué conste…son reflexiones!

¿CUÁNTOS JORNALEROS MEXICANOS SE HAN DEJADO AL GARETE EN E.U. Y EN LOS CAMPOS DEL NORTE DEL PAÍS O CANADÁ Y QUE AHORA ESTÁN EXPUESTOS AL CORONAVIRUS? Pues me dirían que no saben y es que en el mejor de los casos las autoridades no tienen un registro claro del enorme grupo de jornaleros que cada día dejan las comunidades indígenas y el campo mexicano para ir en busca de un empleo, un trabajo que les deje dinero para sobrevivir. Ellos son los héroes que nos brindan los productos del campo, ellos son los que rescatan miles de toneladas de alimentos que no se puede recoger con máquinas y que gracias al trabajo de los hombres y sus manos y sus penares pueden llevar toneladas de alimentos a las comunidades ricas que todo lo tienen mientras ellos no tienen más que esperanzas y sueños, algunos, algo de dinero y muchos sacrificios para ahorrar y poder enviar a sus seres queridos algo del mismo para que sobrevivan.

 Esos héroes anónimos de los que los presidentes comentan sobre sus “remesas” y la importancia de las mismas, son los seres más olvidados, los agachados, los marginados, los que nadie conoce ni se preocupan por ellos y sus penares. Hace algunos años, esperando en la fila para ingresar a la sala de espera de uno de los aeropuertos tuve la oportunidad de ver a toda un familia que “despedía” al hijo, marido y padre que salía nuevamente al Norte, porque después de varios años, él, podía volver porque ya había logrado sus papeles y contaba con un “trabajo” de recolección de basura en California y con lágrimas y los demás con llantos le daban sus besos, amores y bendiciones, la viejita más grande  sacaba un escapulario de la virgen del Carmen y lo ponía en su cuello y se desvanecía, y él, solo alcazaba a decir: “Pídale a Dios abuelita para que todo salga bien y en pocos años los vuelva a visitar” y ella,  decía: “Pues mijo, ya no sé ni cuántos años tengo, son muchos los días que he cargado la soledad y las penas y ojalá pueda vivir para contarlo”

Llevaba en su mochila además de sus papeles, algunas Clayudas, tomadas como un tesoro, nos sentamos en la misma fila y él quedaba en silencio, viendo los campos por la ventanilla y de pronto dijo: “Pues acá también tenemos tierras y no sé porque qué no las producimos y vendemos los productos a los güeros” y recordaba una plática que un día tuve con Carlos Slim en una de sus oficinas, hace muchos años, donde él me explicaba las ventajas de las computadoras y de su venta por medio de los contratos de teléfonos y decía, entre otras muchas cosas, que la vocación de la tierra en este país, sería, sin duda, la agricultura de alto rendimiento para poder exportar los productos y decía que esa era una “vocación” que deberíamos alentar, sobre todo, porque vendrían los tiempos en que miles de “jornaleros e indocumentados de México en Estados Unidos y el Canadá serían expulsados al país y ellos ya traían una nueva formación en la tecnología de los campos, desarrolladas en esos países, y que así como nosotros expulsamos profesionistas, ellos, expulsan de sus tierras jornaleros y campesinos con otra visión y formación. Y estuve reflexionando sobre el tema y ahora, a lo mejor, sería un buen modelo para desarrollar y para ello tendríamos que apoyar las inversiones en la tecnología agrícola de alto rendimiento para tener productos para la exportación de mayor valor agregado. Recordemos que las dos grandes líneas de la producción que en la crisis de 1929 sobrevivieron fueron; la industria de los alimentos y la industria del vestido. Ahora, también, tendríamos que volver los ojos al impulso de las tecnología médicas y la investigación y producción de medicamentos que dejamos en manos de la iniciativa privada para que ahora nos sigan explotando y chantajeando… y por supuesto, a la tecnología de la comunicación, ya vimos que los mejores aumentos han sido los teléfonos y las televisoras y radio, porque ellos surten a las redes sociales y hay una repunte en sus ingresos y dependencias dentro del consumo nacional.

Y la verdad es que si el trabajo y sufrimiento de los jornaleros agrícolas en E.U. , Canadá y el norte del país son vitales, pues no entendemos cómo no se les apoya como se apoya a la industria petrolera y turística ya que, al final de cuentas, es la tercera fuente de los ingresos del extranjero. Hoy, no solamente son los tiempos de los males y del salvar vidas sino también de entender la realidad y lo que nos urge hacer para enfrentar los tiempos que vienen.

Zacualtipán, Hidalgo, es el pueblo donde nació mi madre y ahí se fueron desarrollando la industria del calzado y del vestido, y ahora, con la crisis, pararon muchas empresas que no tenían posibilidades reales de continuar con su producción, pero el grupo de empresarios y trabajadores en vez de irse al paro técnico, buscaron el cambio, y así, ahora, producen tapabocas de alta calidad y andan en busca de mercados, ellos hacen lo que pueden y el cambio es, sin duda, bueno para todos, pero ya saben, los que compran para el gobierno andan en la lela o la pendeja o encontrando buenos “negocios” y en muchos casos, hay una enorme corrupción, así que si en los Estados se han autorizado recursos para usarlos en programas que sirvan para el control de la pandemia, pues no sería malo que los gobiernos de los Estados entendieran que el uso de los tapabocas en todos los ciudadanos es vital para frenar la expansión de la crisis y así, ahí, están los productores de tapabocas y a lo mejor batas y equipos para médicos, enfermeras y ciudadanos, porque este es el mejor camino para entender que debemos cuidarnos y no contaminarnos para contaminar. Salidas hay por parte del “pueblo sabio”, pero están desorganizadas, y los políticos, pues andan espantados porque la estabilidad política se tambalea y la crisis económica influye en este tema, pero cuando entendamos que la salud es la mejor solución para enfrentar la crisis económica y el futuro, podríamos cambiar los esquemas. Ahí están los productores de esos productos en Zacualtipán, Hidalgo por si quieren hacer contacto con ellos…y ojalá lo hagan por el bien de todos.

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