Sócrates A. Campos Lemus: Olvidemos a los Gandayas

Agencia QP. ¡Qué conste…son reflexiones!

La prensa nacional comenta sorprendida de que a pesar de los problemas generados por la pandemia, por la falta de recursos económicos, por la tensión permanente en la que se vive, por el tránsito pesado y descontrolado que sufren en la capital y en todos lados del país, por los altos precios de la gasolina y del gas o los alimentos, la gente trae un nivel de coraje que muchas veces estalla con cualquier detalle en el tránsito, pero por alguna razón ahora las cosas han sido distintas porque para sorpresa de todos un taxista que no se dio cuenta de que estaba cerca de un conductor de motocicleta  al cambiar de carril sin fijarse, casi lo arrolla, la primera reacción del motociclista fue de protestar y decir que se fijara en sus espejos, todos esperaban una reacción violenta y pelea, pero no, al contrario, el taxista se disculpó y le dijo que en verdad lo sentía porque no lo había visto. Lo que sigue es sorprendente para todos los automovilistas que fueron testigos y que se nota en el video subido a las redes, cuando el taxista al pedir perdón ve que el motociclista también le pide perdón por su reacción al comentarle que lo perdone pero que la vio cerquita y se dieron la mano en son de paz… y pues algo pasa que, cuando menos, algunos se cambian y ven que no es lo mejor pelear sino ser solidario con los demás.

EN CAMBIO HACE UNOS DÍAS EN LA ZONA DEL MERCADO DE La Reforma, en Oaxaca, estacionado normalmente esperando a que la persona que nos apoya comprara unas cosas, de pronto una camioneta conducida por una señora de edad y acompañada por una joven que después supe era su hija, se estacionaron atrás del carro en doble fila y estaban en un punto donde no se veía a la camioneta porque estaba en un punto ciego, al Salir, la reacción fue de fijarme en el retrovisor y voltear a la izquierda porque es donde viene el tránsito y pues le di un pequeño rayón a su vehículo, de inmediato la jovencita que estaba ya en el volante porque la señora se había bajado a comprar un pastel y no se movió o alertó sobre su presencia acusaba con gritos y mentiras para culparnos sobre el incidente.

La verdad que da mucha hueva discutir con una niña mentirosa a pesar de que la señora aceptaba que estaba mal estacionada en doble fila y que se había bajado un “ratito” para comprar el pastel, pero la jovencita seguía mintiendo y tratando de generar un incidente e incluso  culpándonos de ello acomodaba las cosas para decir que ella comenzaba a circular cuando se dio el incidente, en fin, para no hacerla larga le solicite a la señora que dijera como se arreglaban las cosas por lo que se comunicó con su esposo y este sugirió llevarla a un hojalatero de su confianza, acepte para no seguir parando el tránsito y escuchar las mentiras y los insultos de la jovencita desquiciada y loquita que incluso cuando le di mi tarjeta y ella a fuerza quería que le entregara mi licencia y le dije que dando y dando, pero en fin, ya saben lo que es discutir con alguien que tiene parte real de la culpa y no acepta y de lo que trata es agandayarse y que el otro pague, cuando llegamos al hojalatero este cobraba mil pesos por lo que acepté a pesar de que debería haber discutido para que se pagara por mitad, pero la jovencita a pesar de que su madre aceptaba las cosas seguía mintiendo y alegando y así acepté, dejé un anticipo y cuando me avisaron pagaría el resto. El asunto es que a los días el padre hablo a mi teléfono para decir que ya podía pasar a pagar y le solicitaba yo un recibo y él comenzó a alegar al igual que su hija sin conocer la verdad ni la realidad ni tener que escuchar la versión de la otra parte, así que prefería dejar el tema y hacer el resto a pesar de que no llevaba él el recibo y tuve que volver, porque era necesario, el asunto es que la comparación es buena y la traigo al tema porque se puede así entender que hay dos corrientes, la que busca soluciones y la que busca chingar sin tener ni razón ni la entender las cosas, por ello, es bueno de vez en cuando ventilar este tipo de experiencias porque a lo mejor. llevando las cosas ante la autoridad seguramente se le hubiera aplicado a ellos multas y otros temas pero. Ellos. a lo mejor ni entendieron y en muchos casos se exponen a que en vez de arreglos tengan serios conflictos y problemas mayores, por esto es claro que debemos. Todos, entender que en estos tiempos la paciencia y la conciliación son mejores que las confrontaciones a pesar de que tengamos que pagar porque son pesos y no se pone en riesgo la seguridad de nadie.

El dogmatismo y la prepotencia son formas que se dan mucho en las familias que en vez de educar a sus hijos en la conciliación y la armonía, buscan siempre agandayarse y salir “victoriosos” aunque lastimen inútilmente y sin razón a los demás, así no se gana porque en este tipo de acciones no se gana, se concilia para salir lo mejor librado y sin romper la armonía social y cuando vives en una familia disfuncional donde la violencia y el machismo, el dogma y el agandaye es la base de su sustento es claro que al pas del tiempo terminarán por tener mayores conflictos y llegar incluso a las tragedias, pero ello “ganan” piensan en sus locuras y necedades cuando en la realidad van perdiendo no solamente valores, dignidad, palabra y seriedad, pero eso es para otros tiempos y otras gentes, porque tenemos también que entender que a los puercos les encanta el lodo y en esos chiqueros se sienten a gusto por eso también existen en la realidad cotidiana de estos tiempos.

En temporadas difíciles para todos lo mejor es la solidaridad social y la verdad y rectitud con palabra en los tratos y con responsabilidad en las acciones y errores propios, no buscar victimizarse ni hacerle al ensarapado para agandayarse los ·triunfos” que finalmente van cavando las tumbas de los gandayas y los chiqueros para los puercos, por eso la lección del taxista y el motociclista es cuando menos una esperanza de que hay gentes con humanidad, valores, solidaridad social y están conscientes del valor de sus actos, palabra y aceptación de los buenos actos y errores, sin duda a pesar de los gandayas hay esperanza en este país.

Deja un comentario