Andares Políticos: Diputados tramposos

Andares Políticos: Diputados tramposos

14 octubre, 2015 0

Benjamín TORRES UBALLE

Pues sí, los mexicanos nos enteramos de una nueva trastada de la clase política en el país. Esta vez quienes dan la nota son los diputados de Querétaro. Sin ningún ápice de vergüenza, decidieron incrementar sus ya de por sí generosas “dietas”, al pasarlas obscenamente de 47 mil a 85 mil pesos, lo que representa un inmoral e injustificable aumento de 80.85 por ciento.

La “maniobra” política, además de burda y tramposa, es una ofensa mayúscula para el pueblo de México, en particular para los 55.3 millones de mexicanos pobres, muchos de los cuales sobreviven —en el mejor de los casos— con el miserable salario mínimo de 70.10 (por cierto, recientemente homologado en un hecho calificado absurdamente como “histórico”). Antes de mejorar su “ingreso laboral”, los señores legisladores de Querétaro ya guardaban diariamente en sus bolsillos 22 veces el diminuto sueldo oficial. Ahora, con la perversa “ampliación” a su sueldo, lo hacen 40 veces. ¿Existe alguna forma racional y decente para justificar tanta podredumbre?

Mas los privilegios de los diputados queretanos no paran ahí. De acuerdo con la página oficial de la LVIII Legislatura (http://www.legislaturaqueretaro.gob.mx/attachments/11.pdf), además de los 85 mil pesos, reciben al mes 18 mil por “trabajos legislativos”; 4,200 por previsión social, y anualmente 70 días de salario como gratificación anual (unos 200 mil pesos aproximadamente), aunado al 70% del sueldo mensual como “prestaciones complementarias” y 20 días de vacaciones.

Y los intentos vanos para eludir la responsabilidad aparecen sin dilación. El presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Querétaro, el diputado panista Roberto Carlos Cabrera Valencia, al pretender justificar el dichoso aumento, afirma que éste lo aprobaron los integrantes de la Legislatura anterior. Pero aquí no hay deslinde posible. Aunque legalmente haya sido de esa manera, hoy quienes pertenecen a la actual conformación legislativa se benefician de ello y, que sepamos, ninguno ha renunciado al apetitoso fruto, consecuencia del acuerdo de sus antecesores.

Desde luego que la aberración de los diputados que propusieron y avalaron el aumento del 80.85 por ciento no tendrá consecuencias —como muchas cosas reprobables que suceden en el país—, pues entre ellos hay militantes de casi todos los partidos políticos que, en este caso, no son oposición, por el contrario, una pandilla bien compacta sin escrúpulos estorbándoles; por lo tanto, se cuidarán y protegerán unos a otros. Aquí nuevamente la infaltable opacidad e impunidad política.

El multicitado aumento —es necesario precisarlo— fue aprobado por los diputados que en ese entonces integraban la Junta de Concertación Política: Guillermo Vega Guerrero, del PAN y quien es actualmente presidente municipal en San Juan del Río; Braulio Guerra Urbiola, actual diputado federal por el PRI; el independiente —que llegó por Movimiento Ciudadano— Marco Antonio León Hernández, quien además se jubiló con sueldo de diputado; Gerardo Ríos Ríos, del PRD; Jesús Galván Méndez, de Nueva Alianza y quien también se jubiló con sueldo de diputado; Yairo Marina Alcocer, del Partido Verde Ecologista de México, y el independiente —que renunció al grupo del PAN— Jorge Lomelí Noriega.

Otros ex diputados beneficiados y que ya brincaron —cual expertos chapulines— a diversos puestos públicos son los panistas Luis Bernardo Nava Guerrero, quien ahora se desempeña como jefe de la Oficina de la Gubernatura del mandatario Francisco Domínguez Servién; Apolinar Casillas Gutiérrez, actual diputado federal; Rosendo Anaya Aguilar, quien funge como presidente municipal de Amealco; Beatriz Marmolejo Rojas, quien ahora está al frente de la Secretaría de Desarrollo Social en el municipio de Querétaro; Alejandro Cano Alcalá, dirigente del PAN municipal de Querétaro; Enrique Correa Sada, ahora es regidor en el ayuntamiento de Querétaro; Alejandro Delgado Oscoy, que fue nombrado director del Instituto Queretano del Transporte, y Germán Borja García, nombrado director del Instituto de la Vivienda del Estado de Querétaro (IVEQ).

Como se percibe, en el fondo poco ha cambiado este México del siglo XXI, donde podrán existir todas las reformas constitucionales que se les ocurra a los gobiernos en turno, pero los ejes fundamentales para lograr la igualdad, el desarrollo y el bienestar de los mexicanos —como lo son la correcta aplicación de la justicia que no permita impunidad y un mejor sistema de educación pública— siguen ausentes en su agenda de prioridades.

Ante la falta de verdaderos políticos, los que han llegado —salvo alguna excepción quizá— no son sino meros depredadores de la democracia y los recursos de la nación, que en la enorme mayoría de ocasiones no son castigados, de ahí que la impunidad los aliente a reincidir. Por ello, no dejaremos de padecer las injusticia y ver a vividores de la política guardándose fajos de billetes y ligas en los bolsillos, alcaldes coludidos con delincuentes, abusivos funcionarios viajando en helicópteros oficiales para atender asuntos particulares, otros pidiendo los consabidos “moches”, sin faltar los que reconocen haber robado, pero poquito, gobernadores con fastuosas residencias y todos aquellos que a cualquier nivel se benefician del tráfico de influencias y del contratismo. Sobra decir que la solidaridad, el compromiso con México y la ética son principios abstractos para los diputados de Querétaro, por lo menos así lo demostraron con el aumento del 80.85 por ciento.

@BTU15

(http://www.loseditores.com.mx/index.php/historico-editores/entry/diputados-tramposos)